Stainless steel sink plug hole close up with water

Allí estaba, dándome una ducha donde quizás no debía, sin saber por qué esa habitación estaba sellada. Mudarse a una casa enorme, con cinc habitaciones, una gigantesca cocina, dos salones, tres pisos, un armario solo para mí, mil rincones por todas partes, una sala con chimenea y… sin baños. Se que pensáis que mis padres están locos por comprarse una casa así, lo estarían si la casa no hubiese sido tan extremadamente barata. “No te preocupes cariño, desde el primer día haremos las reformas y en unos días tendremos un baño precioso”- Dijo mi madre-“Ya verás como no es tan malo, te encantará tu nueva casa”- Dijo mi padre.

Les creí, y ahora estoy sola, en una casa tremendamente grande en una ducha tremendamente escondida. Si, estoy en la ducha sin tener baño, que ha ocurrido. Mis padres están fuera, mirando diferentes baños para la casa, hablando con hombres pijos que trabajan en empresas pijas para gente pija. Yo, en esta casa, aburrida, pensé –“Algún día llamaré a este lugar hogar y todavía no he descubierto ni la mitad de él”- Y me puse manos a la obra.

Empecé en el piso de abajo, debajo de las escaleras encontré un trozo de madera pintado, no tiene mucha importancia pero lo he guardado como un pirata esconde su tesoro. También encontré un collar de perlas y un pendiente detrás de un viejo mueble en la habitación continua a la de mis padres. Fue en el momento que estaba guardando aquellas joyas cuando escuche unos golpecitos al otro lado del papel pintado de mi habitación. Acerqué la oreja y cuidadosamente me fui apoyando en la pared hasta que esta crujió y se rompió. Cuando note algo frío en la cabeza volví en mí. Me había cargado la pared de mi habitación. Observé la escena, los ladrillos estaban debajo del papel pintado completamente rasgado. Un tabique de madera, el cual estaba podrido, se había roto por la mitad y ahora muchas astillas estaban esparcidas por el suelo.

Cuando recuperé completamente el conocimiento y me levanté del suelo y muy dolorida giré. Un baño aparentemente antiguo lucía tras de mí. Dispuesta a limpiar aquel desastre cogí escoba y recogedor y tras unas horas el lugar quedó impoluto. Llena de polvo y suciedad no me quedó otra opción que ducharme en este nuevo baño que acababa de descubrir. Envuelta en una toalla empecé a comprobar que todo funcionaba en aquel baño y me metí a la ducha.

Aquí estoy, en la ducha. Sin saber muy bien si debería estar aquí. ¿Que ha sido eso? Un siseo, probablemente de las tuberías. Otra vez, se que eso no han sido las tuberías, se que eso no ha sido la ducha, se que eso no es normal. Me arrodillo en la ducha y miro hacia las profundidades del desagüe. De nuevo ese siseo, esta vez más cerca, y más y más. Unos ojos me miran desde las profundidades y un grito sale de mi boca. Corriendo intento salir del baño pero ya es tarde, la cosa me ha cogido de pie y me está tragando hacia las profundidades.

Siseo y miro hacia arriba. Allí está mi madre llamándome, no sabe donde estoy. Cuando llega al baño se sorprende, no sabía que había un baño. Para comprobar que la ducha funciona y concluir sus pensamientos sobre de veras había un baño en aquella casa decide abrir el grifo. Del grifo sale agua roja y enseguida el baño se impregna de un olor a sangre. Las lágrimas caen de los ojos de mi madre y del grifo cae la sangre.

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  • Reply Pilar 16 noviembre, 2016 at 10:31

    Ostras, que miedo

    • Reply Alicia del Prado 22 noviembre, 2016 at 16:59

      m alegro de que te haya gustado

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